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Wednesday, September 8, 2010

...y me encontré besando las hojas de los árboles


A pesar de mi decisión de no colocar en el popular Facebook la fecha de mi cumpleaños, -por eso de evitar felicitaciones autómatas- algunos de mis amigos que conocen esta fecha decidieron "postear" el primer FELIZ CUMPLEAÑOS y de ahi se armó una cadena de felicitaciones. Pero pocos de los que escribieron sabían que ese mismo dia emprendía un viaje hacia mi misma, que después de treinta y cuatro años no había visto a profundidad. Más importante que mi cumpleaños, era el regalo que estaba por recibir...

Ese dia de Agosto, mi amigo y yo juntamos una merienda, unas botellas de agua y salimos hacia el estado de Georgia en un carro prestado. Lo único que sabíamos era que estaríamos 10 dias en absoluto silencio y nos levantaríamos todos los días a las 4 de la mañana y dormiríamos a las 10pm. Eso ya mantenía a la mente bastante ocupada (y por qué no decirlo, preocupada). Las primeras horas de viaje fuimos distraidos con música.

Llegamos a la ciudad de Gainsville en Florida para recoger a un chico que venía al curso con nosotros. Esa noche dormimos en esa ciudad para recuperar fuerzas para el dia siguiente. Al amanecer íbamos los tres en el carro camino a Georgia.

Emprendimos un viaje de tres horas practicando el silencio en cortos intervalos hasta llegar al destino final. Nos recibieron muchos árboles, que nos daban la bienvenida con el vaivén de sus ramas. No imaginaba la amistad que pronto establecería con cada uno de ellos durante esos diez dias.

Nos registramos, nos quitaron cualquier aparato electrónico distractor y nos dirigimos a nuestras habitaciones. Hombres y mujeres fueron separados. Me despedí de mi amigo, pero el solo hecho de saber que él estaba cerca le propinó cierta tranquilidad a mi mente inquieta.

Esa noche fue sencilla, nos dieron las instrucciones para los dias venideros y al final de un discurso se estableció el voto de "Silencio Noble". No se permite ningún tipo de comunicación visual, verbal o con gestos. La mirada debería permanecer baja en todo momento para evitar hacer contacto con los demás.

Al inscribirme en este curso "pensé" que lo más difícil iban a ser las pocas horas de sueño y el no poder hablar con nadie por diez dias, pero entre otras cosas, precisamente eso era lo que iba a perder... mi "necesidad" de pensarlo todo.

Hay cosas que -por no privar a otros de su propia experiencia- no puedo contar, pero si les puedo decir que he hecho muchos talleres excelentes todos, maravillosos, pero este en particular me permitió tener un encuentro muy pero muy cercano con la naturaleza de mi mente. Hubo cosas hermosas, otras no tanto... pero así es la mente. Tiene infinitos matices, recovecos, mentiras, ilusiones y juegos por no decir otra cosa.

El segundo dia del retiro nos informaron que a partir de ese momento además del silencio noble, tendríamos que meditar por casi diez horas diarias haciendo pausas solo para comer, bañarnos y caminar un poco por el jardín.

Muchas veces he "pensado" que la experiencia es superior a la teoría. El famoso refrán "nadie aprende por experiencia ajena" también lo consideré importante. Pero todo eso cayó como una piedra en el agua al descubrir por MI PROPIA EXPERIENCIA muchas cosas que conocía teóricamente, intelectualmente. Una de esas cosas fue el poder comprobar lo que tanto dicen los maestros de yoga (incluyéndome) sobre que el yoga fue creado por los antiguos yoguis para preparar el cuerpo para meditar por largas horas. Mi práctica como alumna y como instructora de yoga cambió a partir de esa vivencia. Y les puedo decir con propiedad que es cierto. El yoga permite que el cuerpo físico sea tu aliado y no tu obstáculo al momento de meditar, no por quince minutos o media hora, sino por casi diez horas diarias.

Entre muchas vivencias que tuve, resalta una muy peculiar y es la que he decidido compartir en esta entrada.

Al cabo de unos pocos dias sin hablar, mi mente empezó a librar una batalla despiadada, un monólogo esquizofrénico, una verborrea ilimitada... y el caos se entronó sigiloso pero seguro. Y ahi estaba yo, poseída, presa del laberinto sin salida creado por mi misma.

En medio de la confusión pregunté -pero ¿quien soy yo?- Sentí la mirada profunda de una hoja. Ahi estaba ella, al final de una rama, que era parte del árbol, que pertenecía al jardín, situado en un camino, dentro del lugar donde me hospedaba. Desde lejos no la puedes distinguir, pero de cerca se ve la gota de rocío que pende de ella inmóvil. Aún más de cerca se ven sus venas. Aún más cerca su verdor penetra en mis pupilas haciéndome parte de ella. Y ahora ella me sostenía como la gota de rocío. -¿quien soy yo? Y me desprendí de ella cayendo al suelo ferozmente disolviéndome en la tierra. Regresé y al ver a la hoja lancé una afirmación -Te voy a besar- le dije. Se hizo la indiferente. La tomé entre mis manos y la besé. Se hizo la indiferente.Sonreí y me regresé a la sala de meditación.

Estuve inmóvil por casi dos horas. Sostenía con mi aliento una gota de rocío. Y se abrió una espiral de sensaciones. "Anitcha" todo surge y pasa...es momentáneo, impermanente. Toda sensación es efímera. La dejas pasar y viene otra, repitiéndose esto hasta el infinito.

Salí de nuevo al jardín y me encontré besando docenas de hojas. Me gritaban "¡yo, yo, yo!" Estaba absorta en besos y risas -¡¿Acaso vine a este retiro para descubrir que estoy loca?!- Al tratar de besar la próxima hoja las delgadas piernas de una araña espantaron mis deseos...y pensamientos.

Volví a la sala de meditación. "Anitcha"... las sensaciones son pasajeras. Todo lo que entra por nuestros sentidos es pasajero, no determina quienes somos o porqué estamos aqui. Lo que es real no se puede besar, no se puede oler, no se puede mirar, no se puede probar o escuchar.

En esos diez dias besé mil hojas, olí cientos de flores, miré infinidad de nubes dibujándose en el cielo, saboreé exquisitos manjares culinarios y escuché incesante el canto embelesador de los pájaros; pero todo eso pasó, ya no está aqui, se acabó la sensación una vez sentida, asi como se acaba la existencia del espacio en blanco mientras escribo estas letras. Ese fue uno de los más importantes aprendizajes en mi visita al centro Vipassana en Giorgia. Fueron muchos, cientos de lecciones... pero esta lección fue de una profundidad indescriptible.

Solo me queda invitarte a vivir la experiencia.

Y si ves la hoja de un árbol salúdala por mi... bésala si así lo deseas. Bésala como si besaras algo muy preciado, pero no te quedes en la sensación, pues pasará... bésala porque es a ti mismo a quien besas.

Bavatu Sabba Mangalam (Que todos los seres sean felices)

Saturday, January 9, 2010

Mientras me vestía me detuve a mirarme como nunca me había mirado.
Me miré al ombligo.
Miré la cicatriz que llevo desde hace unos años atrás cuando lo adorné con una argolla plateada y la mostraba despreocupada al mundo. Me transporté a esos tiempos donde ser sexy era más importante que la transgresión de la piel de tan sagrado templo. Pero nada se compara al recuerdo que vino a mi cuando miro debajo de esa cicatriz, el óvalo de mi abdomen.
Una vez fue el canal por donde fluía oxígeno, alimentos físicos y emocionales. Era el momento de una conección mágica y sublime. Recuerdos de un lugar acogedor y perfecto. Una cicatriz que es un recordatorio eterno de que una vez estuve en el vientre de mi madre.

Adán no tuvo madre humana, por consiguiente no tuvo ombligo. Tampoco lo habría tenido Eva quien nació -según cuentan- de la costilla de Adán. Es decir que el primer ser humano que tuvo ombligo fue el hijo de Adán y Eva mas sin embargo nadie habla del asunto, ha quedado olvidado en las páginas de la historia algo tan importante, significativo como lo es el primer ser humano que nació de una mujer y por consiguiente, el primer ser humano con ombligo. No puedo más que imaginar la cara de Adán y Eva mirando a su hijo con un trozo de cordón umbilical colgando de su abdomen, sin saber qué hacer. La cara de asombro el día que se desprendió aflorando una cavidad que quedaría para siempre en su cuerpo. La angustia de Adán y Eva que no solo fueron expulsados del Paraíso por su desobediencia, sino que además tenían que presenciar tan extraño fenómeno del embarazo, el parto y luego el desprendimiento de su hijo a través de la ruptura del cordón umbilical.

Es algo fascinante y místico el tener un ombligo. Es una marca distintiva de todo mamífero, pero solo el ser humano puede hacer una reflexión al mirarlo.
Como fetos, es cuestión de vida contar con un ombligo. Cuando nacemos todavía tenemos adherido a nuestro cuerpo este surtidor divino. Todavía late, aun estando fuera de la madre. Sin embargo una vez más transgredimos lo natural y sin pensar se corta repentinamente el cordón dejando a un lado lo sacro del momento, el sutil puente entre salir del mundo de la madre al mundo personal.Por unos días lo llevamos en nuestro abdomen, pero luego se desprende totalmente del cuerpo físico dejando entrever la maravillosa cicatriz. El desprendimiento físico se hace, mas para muchos el desprendimiento emocional queda por siempre. Sea la madre o el hijo, en muchos casos el cordón umbilical queda intacto. Nunca se corta. Muchos lo tienen todavía enrredado en el cuello asfixiándolos eternamente.

Toda cicatriz nos recuerda algo. Es el resultado de un evento, es una marca que permanece en el cuerpo físico. Las cicatrices emocionales son menos visibles, pero también están en nosotros. A través de la observación, de la experiencia y el auto-conocimiento puedes decidir el efecto de estas cicatrices en ti. Mirarlas con amor y perdonando cualquier experiencia traumática, les da una ligereza y hasta una belleza excepcional.

Lo importante es cortar amorosamente nuestro cordón umbilical, mental y emocional con nuestra madre. Es un ser maravilloso que ha sido el canal para que entremos al mundo, pero tu no eres ella y ella no eres tu. Eres un ser individual nacido en este espacio porque eres necesitado por el mundo. Eres la creación perfecta del Universo que mira extasiado tu transito en esta vida. De ti depende hacer tu camino, de ti nacerán otros seres, cortarás otros cordones además del tuyo y harás cicatrices en otros. Vívelas, disfrútalas y perdona.

Desházte completamente de cualquier cosa que infrinja tu naturaleza pura de alegría y gozo. Quedará en ti un recuerdo, quedará en ti una cicatriz, pero tu sola presencia es una confirmación de que puedes seguir andando. Que una herida te marca, pero no define tu esencia. Eres mucho más. Eres... simplemente ESO.



Soham Shivoham!

Monday, December 7, 2009

Presencia



Mucho se ha hablado en textos sobre el estar presente, en el aquí y en el ahora. De nuevo, algo que por más que lo describan, comenten o hablen no se conoce hasta que se vive.

Sentir por unos minutos una ráfaga de la consciencia de estar presente, es una bendición. Pasar una mañana en presencia? un deleite, un día? un éxtasis, Una vida? Realización. Por los momentos digamos que el tiempo es una cuenta que solo lleva el hombre-mente y la experiencia una virtud del hombre-espíritu. Ser hombre-espíritu requiere de una ágil destreza de llevar al hombre-mente de la mano y redireccionar su naturaleza salvaje, para que te acompañe silente en el camino. O simplemente dejarse llevar y confiar.

Hace unas semanas me encontraba en la cima de una montaña catalana. Una montaña mágica -o al menos provocadora de experiencias mágicas-. En una mañana otoñal, con un frío invernal, me encontraba con este cuerpecito tropical a la merced de la belleza de esta formación rocosa. Imponente y magestuosa decidí rendirme a sus pies... o más bien a su cima.

Comenzamos la jornada hacia la cima de la montaña. A pesar de la belleza envolvente, mis ánimos de subir eran más bien descendentes. Sin embargo el entusiasmo de mi acompañante me estimuló a dar el primer paso. El tiempo promedio para llegar a la cima -según el mapilla turístico- era de 2 horas.

Enrumbamos a la conquista de la cima, sin contar que en los primeros 30 minutos, el frío fuera el primer saboteador del paseo. Mis pulmones parecían reducidos,me faltaba el aliento y me sobraba el cansancio. Bajando aceleradamente se encontraba un hombre a quien le preguntamos cuanto faltaba para llegar. Con indiferencia indicó "No sé, me di por vencido falta más de una hora para llegar" JA! Me detuve en una piedra y dije "OK, fin del viaje". Escucho a lo lejos "¡Vamos profe de yoga!" Y me dije ¿qué tiene que ver el hecho de que enseñe yoga con mi deficiencia en escalar una montaña con zapatos de suela lisa?, pero el comentario le vino muy bien a mr. ego, me levanté y anduve. A lo lejos se veían dos puntos a un lado de la montaña. Dos escaladores y debajo de ellos un precipicio. Hombre-mente pensando en el comentario anterior, hombre-espíritu maravillado ante la determinación de los escaladores. Hombre-mente en dominio.

Llegamos a un descanso en el camino donde se encontraba un letrero indicando el tiempo para llegar a la cima. Faltaba una hora. Miré a Luis a los ojos, había que recapitular las intenciones y móviles para subir y ver si todavía estaban en pie. El no tenía dudas, estaba decidido a subir.

Se escuchan pasos aproximándose. Una señora y su hija pasan a un lado sin ver el letrero. "¡Señora, Señora! ¿Ha visto Ud. que falta una hora para subir?" pregunté. "Vale, gracias" responde la hija sin detenerse. Hombre-mente activo, mr. ego en dominio. Hombre-espíritu admirado ante la valentía y fuerza de madre e hija. Sigo caminando débilmente.

"Si solo tuviera un palo para apoyarme, sería perfecto" dije. Y casi sin haber terminado la frase diviso una rama semajante a un báculo. Tomarla en mis manos fue una alegoría al hombre-espíritu. Fue tender un puente hacia lo que es verdad. Encontrar un brazo perdido. Conectarse con lo que se ES y desprenderse de la mentira personal.

No me sorprendió la energía y la fuerza que me invadió al reemprender el rumbo con el báculo. En mis piernas la fortaleza de un toro, en mi corazón el ímpetud del conquistador. Caminé de prisa y entusiasta. Hombre-mente abierto a cooperar. Hombre-espíritu sonriente.

Ante el súbito cambio de humor y energía, mi compañero decidió ceder el paso y dejarse guiar. Podía sentir su alivio y su alegría ante el cambio. Como si estuviera involucrado en el acontecimiento. Y lo estaba, tal vez sin saberlo. Escuché de nuevo pasos que venían de bajada. Eran la señora y su hija. Hice una pausa. Y les di las gracias en silencio.

En medio de la vegetación, la tierra y las piedras se asomó una diminuta flor. Su color y su imponente presencia me cautivaron. Crecía en la ranura de un escalón mostrándole al mundo su belleza. Hombre-mente abre la puerta a hombre-espíritu.

La transformación tomó lugar. La cima ya no era importante. Recordé una frase que recalcaba la importancia del camino, no del destino. Disfrutar del camino, sin pensar en llegar. Fue ahi donde me entregué por completo a los pies... o a cima de la montaña. Era lo mismo. Todo era hermoso a mi alrededor. Las hojas más verdes, el cielo despejado y la temperatura perfecta para sentarse y hacer silencio.

¡Que hermosa danza la que baila el hombre en total y completa armonía con todo su Ser! Cuerpo, Mente y Espíritu en perfecto deleite musical. La cumbre, la cima de la Presencia, donde no importa más que ese preciso momento.

Jai!

Thursday, September 24, 2009

Dame algo nuevo...


"Había un señor que era famoso en el vecindario por sus galletas. Tenía siempre el mismo tipo de galletas con chispas de chocolate. A pesar de tener solo galletas de chispas de chocolate era muy exitoso en su negocio y los clientes hacían largas colas solo para disfrutar de tan exquisito manjar.

Un día alguien le preguntó al señor el por qué no hacía otro tipo de galletas. Esta pregunta activó algo en él e inmediatamente pensó en hacer un nuevo tipo de galletas. Creó entonces las galletas de limón. Un éxito total. Al ver esto, el señor decidió hacer más y más sabores. Hasta que un dia decidió que era suficiente variedad y estaba muy satisfecho.

Con el tiempo los clientes comenzaron a quejarse de la falta de novedad. El nunca había visto algo semejante. Antes solo tenía un tipo de galletas y todo andaba bien. Ahora, no para de hacer nuevas galletas y cuando decide que es suficiente, las personas piden más y más. Estresado y enfermo de tanto trabajo, decidió mantenerse firme y no elaborar más sabores nuevos.

Al cabo de un tiempo, a pesar de que la calidad y el sabor de las galletas seguían siendo los mismos, la gente no venía con tanto entusiasmo a la tienda. Y luego de unos meses, el señor de las galletas tuvo que cerrar su negocio por no poder cubrir los gastos del local. Y esa es la historia" -dijo Guruji.

Al finalizar la historia, traté de encontarle el sentido y la profundidad a la misma. Se supone que mi maestro es un hombre sabio, siempre queriendo elevar nuestra consciencia con temas espirituales. Pero ahi estaba yo, entrecejo fruncido y boca torcida pensando y pensando qué quiso decir. Miré a mi alrededor y habían unos cuantos como yo. Hasta que mi maestro nos miró compasivamente y dijo "siempre lo nuevo...", "la mente siempre quiere algo nuevo..."

Y me dije ¿qué hay de malo en eso? Somos seres innovadores, buscando siempre superarnos a nosotros mismos, eso es bueno, lo contrario nos estanca.
Seguían las caras confundidas en la sala. Nadie quería mostrar abiertamente su lío mental. Hasta que mi maestro descifró lo que estaba pasando y nos volvió a decir: "Cada vez que en una clase de yoga haces algo nuevo, estás alimentando un monstruo que luego vendrá a comerte. No podrás controlarlo cuando venga por ti. Y el dia que tu clase no tenga nada nuevo entonces tus alumnos no volverán" Entendí porque estaba contando esta historia, pues el yoga que él nos enseña se basa en un sistema estructural con pocos cambios para poder ver mayores resultados.

Ya estaba viendo aires de claridad. Pero aun tenía mis dudas. Seguí escuchando. "El señor de las galletas estaba bien vendiendo solo galletas de chispas de chocolate hasta que la mente siempre insegura, siempre ansiosa lanzó un plan de destrucción. La mente siempre quiere algo nuevo, lo viejo no sirve, es obsoleto, no está de moda. Y cuando el hombre escuchó este llamado de la mente, empezó la destrucción de su salud y su negocio" siguió explicando Guruji.

En mis adentros pensé que aunque la idea era un poco osada, mientras más la recordaba, se iba haciendo cada vez más congruente. La búsqueda de lo nuevo le ha creado sobre todo al hombre occidental una vía hacia su propia destrucción. Desde lo más trivial hasta lo más profundo. Siempre estamos buscando la novedad y lo viejo o digamos lo tradicional, simplemente se desecha o se cambia. Desde el cepillo de dientes hasta el marido. La cirujía plástica es la prueba máxima de la búsqueda exacervada de la novedad, una nueva nariz, una nueva boca y hasta una nueva "pechonalidad".

Sin embargo, había algo que aun rondaba en mi cabeza. El conformismo. ¿Cómo no estancarse pensando que al crear algo nuevo se es preso de una manipulación de la mente? Es bien sabido que la mente puede ser o tu mejor amigo, como tu peor enemigo. Basado en esto, Guruji dice que se debe ser el dueño de la mente, y no permitir que ésta nos controle. Puedes expandir tu consciencia siendo creativo, usando tu poder mental para la armonía. Una vez que sientas un desbalance ya sea a nivel físico o emocional, es hora de evaluar quien está llevando las riendas de tu vida...tu mente o tu.

Una de las grandes enseñanzas de Buddha fue que mientras estemos en perfecta armonía y balance, circulando por el camino del medio, es mucho más fácil andar el camino espiritual que no es más que la vida misma. Esto puede resumir el porqué estamos constantemente buscando lo nuevo. Al no encontrar el punto medio, el balance, recurrimos a lo que nos da una satisfacción momentánea, pero que a la larga es un producto perecedero que muere en el mismo momento que muere la novedad.

La clave es encontrar ese balance sin exterminar nuestra vena creativa y nuestra innovación en proyectos que ayuden a la humanidad. Es por igual importante seguir con las cosas que ya han hecho mella en nuestra vida y la de otros siempre y cuando sigan siendo placenteras de realizar. Cuando doy una clase de Sampoorna Yoga recurriendo siempre a la misma estructura, pienso en la historia de mi maestro, tan sencilla y profunda a la vez. He podido comprobar que al hacer un estiramiento o una respiración varias veces por varias semanas, se logran resultados mucho más duraderos que inventando algo cada vez que enseño una clase. La práctica hace al maestro. La novedad es una sorpresa y un toque mágico en la clase, pero no es la protagonista.

Entender y vivir esta enseñanza de Guruji no fue fácil, pero cada vez que la recuerdo y la uso doy gracias por esa consciencia. Es mi deseo compartirla. Tal vez funcione para algunos, tal vez no. Los caminos para subir la montaña son muchos, la cima es la misma.

Tuesday, July 28, 2009


Y ella sigue aprendiendo
tropezando con la misma piedra
con una nueva actitud sigue su camino.
Con el morral lleno de sueños por realizar
y el corazón pidiendo más fe.
Con la certeza del tarareo escuchado
y la emoción de ver el cielo despejado.
El camino por delante con más rocas.
Y ella con las mismas dos piernas
para tropezar
y para seguir.

Friday, July 3, 2009


Detente un momento, para, baja la marcha.
Hacer esta sugerencia puede resultar ofensivo para muchos que transitan esta vida urgidos. Discípulos del tiempo, siervos de lo prioritario, amantes de lo instantáneo. El tiempo es oro, aunque difícilmente lo veamos brillar en las manos.
¿Qué nos hace correr? ¿Qué nos impide detenernos por un minuto?
Comida rápida, automóviles con turbo, información de banda ancha, sexo veloz, satisfacción instantánea. Todo tiene que ser rapidito y prontito. No se puede perder el tiempo y mucho menos hacérselo perder a alguien.

Lo anterior me remonta al día en que Luis en un impulso secreto, me pidió subirme al carro y me llevó a ver su más reciente adquisición. Un velero. Hombre, -no hay tiempo para un velero- Estamos en Miami, botes a motor, bikinis brasileros y bronceados naranja. ¿Un velero? ¿Nos estamos jubilando o algo así? -¿Te gusta?- preguntó. -bueno, siempre supe que querías un bote, pero comprarlo así sin decirme nada...- dije.
Esperé nuestro primer paseo sin mucha emoción, la misma que pensé nos acompañaría en la travesía. Solo para darme cuenta de lo equivocada que estaba.
Soltamos el bote en el agua y se encendió el pequeño motor para salir a mar abierto. Me dispuse a mirar cómo las lanchas nos pasaban como cohetes en el agua dejando a su paso olas que perturbaban el libre fluir del velero. Primer efecto desagradable creado por la rapidez.
¡Hora de alzar la velas! Me aferré fuerte. -Toma el timón- me dijo. ¿Que dices? ¿que tome el timón dijiste? -¡Sí!- contestó. Jamás había tomado el mando de un velero, apenas llevaba el de mi vida. En un estruendo mágico subió la primera vela. -No hay mucho viento. Iremos despacio- dice el capitán. Dije para mis adentros -mejor así- y mientras el viento jugaba con la vela, me di cuenta de la belleza que no había sido capaz de ver. Las velas ondeando, la brisa suave besándome las mejillas, el mar imperturbable por nuestro tránsito, el vaiven del velero meciendo mis miedos y escepticismo. ¡Estamos navegando! se oye al fondo. Sí, esto es navegar. Fluir con el viento, pedirle permiso al mar y con suavidad, despacio ser uno con todo. Si Luis supiera que su sueño se convirtió en una clase de cómo una vez que fluyes y dejas que todo funcione a su paso natural, todo encaja, todo tiene sentido.

Ser oportuno, asertivo y responder eficazmente cuando sea necesario es importante. Pero permítete detenerte un minuto y ver a tu alrededor. ¿De qué te estás perdiendo al no hacerlo? En el camino que transitamos atropelladamente hay cosas, momentos y personas que esperan pacientemente nuestra atención. Muchos nos sonríen con amor buscando nuestra mirada. Sonríele. Prueba como se siente darle un segundo en tu apretada agenda. Podrás cojer el paso luego. Detente, no obvies lo que parece obvio. Deja tu celular accidentalmente en el asiento trasero del carro un día. Deja las amarras y date el permiso de ser libre, de ir despacio, muy despacio. No seas un vago, sé un observador. Sé un marinero con un telescopio buscando tierra. Atento. Alerta. Pero tranquilo. El momento de actuar llegará. Y cuando llegue, actúa. Mientras tanto disfruta el paisaje y alza las velas de tu velero.

Despacio, que tengo prisa.

Wednesday, June 17, 2009

Un pequeño ajuste

Como dicen por ahí "siempre hay una primera vez para todo", y ayer por primera vez visité a un quiropráctico, Mr. Rogers. Desde hace unas semanas tenía una molestia en la espalda y después de algunas semanas de suavizar mi práctica diaria de yoga, la molestia no se iba. Mi maestro me sugirió visitar un quiropráctico y pues como buena alumna, seguí el consejo. Y la experiencia que tuve es digna de contar.
Después de un largo viaje, llegué al consultorio. Para mi sorpresa, más que un consultorio parecía el cuarto de un adolecente forrado de cartulina con escritos y fotos por doquier. Me pareció interesante. Me atendió el mismo quiropráctico con una amplia sonrisa "What's your name?"-preguntó "Yaremi" - le dije. Y por supuesto, como ha pasado a lo largo de estos 32 años, tuve que repetir y deletrear mi nombre al menos unas tres veces. Me preguntó si había sido "ajustada" alguna vez y le dije que no. Gentilmente me acercó un bowl lleno de papelitos y me pidió tomar uno.

" PAIN IS YOUT TEACHER/ EL DOLOR ES TU MAESTRO
Pain is not your enemy;/ El dolor no es tu enemigo
It is a messenger from God./ es un mensajero de Dios
It is and eye-opener, / te abre los ojos
It is your silent teacher. / es tu maestro silencioso
It instills in your heart/ instila en tu corazón
mercy and dispassion,/ misericordia e imparcialidad
It develops your will/ desarrolla tu voluntad
and power of endurance, / y tu poder de resistencia
It turns your mind towards God. / lleva tu mente a Dios
Therefore be not afrain of pain" / Por lo tanto, no le tengas miedo al dolor

Se inclinó suavemente y deslizando los espejuelos por su nariz me miró y dijo "that's a good one" y me sonrió. ¿Que si me tocó uno muy bueno? ¡Dió en el clavo! Ese fue el primer "ajuste" que me hizo Mr. Rogers.
Volví a entretenerme con los diversos escritos y fotos en las paredes mientras él terminaba con otro cliente.
Mi turno. Al parecer mi cara denotaba incertidumbre, asunto normal cuando se intenta algo por primera vez. Sonriente me pidió que le hablara de mi. Le dije, bueno, me duele aquí...me interrumpió, "no me refiero a eso, sino a ti, cuéntame de ti"-me dijo. Su calidez me cautivó y pues le hablé de mi por unos minutos. "Entonces, eres maestra de yoga"-dijo y con un dedo me tocó un punto en la espalda que me hizo saltar del asiento al menos unos centímetros. "Sí, ven y acuéstate en esta mesa y vamos a ajustarte". Nunca imaginé que mis huesos podrían sonar de esa manera, pero lo hicieron. Mientras hacía su trabajo, Mr. Rogers menciona que está tratando de aprender español desde hace unos meses. Y me dice que no tiene con quien practicar. "Desde hoy ya tiene con quien" -le digo. "Oh, tu ser mi maestra de Español"- me dice. Y después de corregir la "tarzanada", inhalo para el próximo ajuste que culmina con los crujidos finales de mi columna.
Estoy lista. Me pide que venga para otros ajustes durante la semana y me pide que coma muchas frutas y verduras, y que no olvide meditar. A lo cual con sorpresa le contesto -¿Meditar ha dicho? "Sí, claro, meditar" Y con otra sonrisa me dice "¿quieres ver como hago una pose de Yoga?. Tengo 61 años y mira lo que puedo hacer" Se tumbó en el suelo he hizo la pose del camello con suma facilidad. "Yoga es un sistema de salud" me dijo levantándose del suelo.
Ya en este punto Mr. Rogers se había ganado mi cariño. Lo que para mi sorpresa fue aun más conmovedor fue cuando al momento de pago me dice que la primera consulta son solo cincuenta dólares y las demás consultas son por donación. "Mi sistema consiste en que todos tenemos derecho a la salud y cada quien debe pagar lo que está en sus posibilidades" -dijo. A la salida del consultorio, en la puerta hay un pequeño buzón donde se deposita lo que la persona crea necesario pagar. Este señor tiene más de diez años en el mismo lugar ayudando a quien lo necesite. Agradecí el hecho de que el Universo de alguna manera me estaba retribuyendo por ley lo que tantas veces damos en el Centro donde trabajo. Fue un intercambio tácito, pero que no me dejó de sorprender. Di Gracias.
De pronto vino a mi mente imágenes de un programa infantil de TV americano que yo solía ver cuando era pequeña. La estrella principal era un señor llamdo Mr. Rogers y daba siempre consejos y afirmaciones positivas a los niños. Mi mamá dice que pasaba horas mirando hipnotizada al viejito. No es casualidad haber recordado esto. Memorias de niña inundaron mi mente. Y sentí realizarse un sueño al conocer a este Mr. Rogers. La niña y la adulta fueron ajustadas en un consultorio hippie a manos de un quiropráctico con camisa a cuadros y jeans.
Al despedirme me detuvo en la puerta y me dijo "toma otro mensajito del bowl"...

"Adapt, adjust, accommodate. / Adáptate, ajústate y complace
Be good, do good, be kind, be compassionate./ Sé bueno, haz el bien, sé compasivo
Control anger by forgiveness and love./ Controla la ira con perdón y amor
Do to others as you would wish them do to you./Haz a los demás lo que deseas te hagan a ti
Envy not others / No envidies
Forget and forgive./ Olvida y perdona
Give, give. This is the secret of abundance" / Da, da. Ese es el secreto de la abundancia"






Para los que necesiten un quiropráctico y se encuentren en el área de Fort Lauderdale, Florida, su nombre es Jessie Rogers. Telf off. (954)525-0111/ Cell(954) 2345433




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Monday, June 15, 2009

Satgurú


Siempre que voy al Ashram suceden muchas cosas. Unas son de cal y otras son de arena, pero se aprende.
Hoy por ejemplo recuerdo todos los maestros que he tenido a lo largo de mi vida. Algunos tal vez jamás se vean a sí mismos como maestros, pero para mí lo han sido. De una manera u otra han estado en mi vida para enseñarme algo o recordarme algo. Unos son de cal y otros son de arena. Todos son tan amados como se amaría a un Satgurú, y como tal los venero y les agradezco.
Las enseñanzas de un maestro son como conchas que se recogen en el mar. Están allí a tu disposición. A veces solo nos interesan las más hermosas, pero todas encierran una particular belleza que cambia a los ojos de quien la mira. A veces te pueden cortar mientras caminas y sea cual sea tu respuesta ante esto, no disminuye su poder de enseñarte algo. Es lo que ves y lo que no puedes ver en la enseñanza lo que puede hacerte disfrutar del océano infinito de su sabiduría.
Yo sigo aprendiendo de mis maestros diarios, la cajera del automercado que gentilmente pone en un círculo cuanto ahorré en mi compra, la persona que me atravesó el carro en la mañana y hasta del que me hizo un gesto nada elegante cuando iba en mi carro a 40 millas en una vía de 35 millas. ¡Son todos tan buenos maestros!
Pero quiero volver a la metáfora de las conchas de mar que estaba más bonita.
Caminando por la playa el Sábado, mientras hablaba con una buena amiga, su hija recogía ávidamente conchas de la arena. Estaba completamente absorta en esta tarea y cuando ya sus manitas no podían contener tantas conchas, interrumpía nuestra conversación pidiendo ayuda con la carga. Su madre le permitió recoger todas las que quisiera, pero podía llevar a casa solo tres. No fue hasta ahora que vi en este paseo una lección de vida. Un maestro manifiesto en la relación de una madre con su hija. "Solo puedes llevar tres conchas a casa. Las demás las dejamos aquí pues pertenecen a la playa" -fueron las palabras de mi amiga. Hoy esas palabras resuenan en mi.
Son muchas las enseñanzas que podemos recojer, pero al final un gran maestro es quien te recomienda llevar a casa solo unas cuantas. El sabe que todas te gustan. El vió la alegría que tenías al recojerlas y sacudirles la arena. Hasta te vió puliéndola con tu camisa para hacerla brillar. Pero también conoce tu naturaleza. Amorosamente te permite llevar la carga que él sabe puedes llevar. Y aunque todas te gusten mucho lo aceptas porque confías. No dudas ni por un instante que él sabe qué es lo mejor para ti. Algún día elegirás tus propias conchas de mar, porque algun día podrás ser ese Satgurú. Está en ti, pero todavía no lo sabes.
Recojes tus conchas y sabes que las demás quedan en la playa. Y siempre estarán ahí cuando regreses.

Bolo Satguru Sri Yogi Hari Maharaj

Friday, June 12, 2009

T.G.I.F


Una algarabía carnavalesca se nota todos los viernes en los perfiles de facebook, mySpace y twitter. Las famosas iniciales T.G.I.F aparecen incesantemente como si se tratara de alguna manipulación cibernética a manos de un hacker sin oficio. "Thank god it's friday" Dios nos hizo el gran favor de que hoy, solo hoy fuera Viernes. Dios es el hacker. Ese individuo que deliberadamente creó los dias de la semana, el maravilloso Viernes, Sábado y Domingo. Pero como es un Dios castigador, creó también el nefasto lunes. El dia más neutral es el martes ya que el miércoles está atravesado y el jueves es un "viernes chiquito". Resistimos las desavenencias de toda la semana solo por la llegada del viernes, antesala a un fin de semana de relajación y placer.
Se vive contando cada dia, cada segundo de nuestras vidas. Se determina el estado de ánimo dependiendo del dia, fecha u hora. Condicionados a un patrón colectivo, vamos transitando la vida con los ojos vendados caminando al compas de un tic-tac.
No hay tiempo, corre. sigue corriendo. Corre a los brazos del viernes donde saldrás por fin de tu jaula semanal. Mientras estés fuera te cambiarán los periódicos sucios por unos nuevos para que encuentres la jaula limpia el Lunes, aunque a ti te siga oliendo mal. El Lunes nefasto.
Usando frases de abuelas, si crees que eso fue duro, espera a que te pase la vida y mires atrás. Donde por fin tengas tiempo para hacer todo aquello que querías, pero ahora no tienes la fuerza, las ganas o el espíritu. Se esfumó la vida en un santiamén. Y tu feliz de que fuera viernes.
Si solo te hubieses dado cuenta que todos los dias son hermosos. Porque no son los dias que pasan, son los momentos que dejas pasar. Un momento de tomar un jugo despacio, un momento de quedarte en cama solo un minuto más abrazando al ser que amas, un momento para escuchar la canción peregne que ofrece el silencio... si solo pudieras escucharlo. Si solo te detuvieras un minuto, un segundo.
Este espectáculo se te ofrece en bandeja de plata a cada instante, todo el dia, todos los dias, ¡incluso el lunes! Acallemos un poco ese reloj, ese radio que constantemente te dice lo que debes hacer, como debes sentir. Acállalo. Detente. Mira a tu alrededor. Cada dia es un regalo. El mundo se entrega amorosamente a ti cuando abres los ojos cada mañana. Lo hace sin preguntas. Sin mirar la hora cada cinco minutos. Esta abierto 24/7 solo para ti.

Y tu feliz porque es Viernes.


...

Sunday, June 7, 2009

¡Bienvenida al mundo Arianna!

Llego a casa con una energía tremenda. Vemos una película y mientras Luis se funde con el sofá, yo estoy inquieta. Hablo con Chila por el chat. Está bien, con un poco de gripe y algunas pequeñas contracciones.
Luis sucumbe a los brazos de Morfeo.Y yo me siento a escribir. Mis dedos no paran de tipear. Mi corazón late fuertemente mientras dibujo palabras queriendo manifestarse. Me dejo llevar. Las letras me sonríen y la famosa musa también. Aprovecho el momento.

Escribo un email a tu mamá a las 11:40 pm del día Sábado 6 de Junio de 2009. Le digo que te amo sin sinquiera haberte visto los ojitos aún. Algo me dice que pronto, muy pronto te los voy a ver (no había que ser un genio para esto tampoco, ya tu mami estaba pronta a cumplir las 40 semanas) En fin, algo me mueve muy adentro y quiero decirte lo feliz que me siento. Me eligieron como tu madrina. Te dedico una canción y afirmo que tu mami tendrá un parto placentero y feliz. Se lo merece.
Una sensación de felicidad inunda mi alma. Termino el email y voy a dormir. 12:00 am del día 7 de Junio de 2009.
Me despierto sin saber que tus ojitos ya conocieron el mundo. Y recibo una foto de ellos mirando atentamente tu fuente de alimento.
¡Bienvenida al mundo bonita!
Nuestros ojos no se han encontrado aún. Espero ese momento con ternura e impaciencia. Me da calma saber que los veré por muchos años. Estoy aqui.
Amor del bueno. Este mundo te depara cosas hermosas. Descubriremos muchas cosas juntas. Comeremos helado y caminaremos en la playa. Nuestras huellas quedarán impregnadas en la arena y el mar las recojerá para fundirlas en el océano infinito, metáfora de Dios. Jugaremos a las muñecas y pintaremos con los dedos cuadros que ni Picasso podría pintar. Y cantaremos juntas muchas veces, hasta que nuestras voces solo se escuchen desde adentro. Yo ya escucho la tuya.
Ya sabes de lo que se trata esto de nacer, ¿cierto? la manera como naciste fue como si ya lo hubieras hecho muchas veces.Bienvenida al mundo otra vez Arianna. Te prometo que te encantará haber nacido.Escojiste un buen lugar. Tus padres son seres maravillosos y te encantarán los holluelos de tu hermano. Ahora descansa. Goza del calor del pecho de mamá. Siente las caricias de papá. Eres amada, y lo sabes.
Este mundo es perfecto, así lo verás. Eres manifestación divina del Universo, así lo entenderás. FELIZ VIDA ARIANNA.

Saturday, June 6, 2009

Tertulia, lluvia y lucidez

Viernes. Hora marcada 7:30 pm. Objetivo: Charla Espiritual de los viernes. Moderadora: Yaremi. Tema a tratar:___________________

Viernes. Si, viernes. Dia preferido de oficinistas,cubiculistas y de todo aquel que ve las mismas paredes y la misma gente durante cinco dias consecutivos a la semana. Para mi, dia en que me fue asignada una labor: Moderadora. Moderador, según el diccionario de la Real Academia Española: Persona que preside o dirige un debate, asamblea, mesa redonda, etc Me aclaro la garganta, solo eso (al menos eso era lo que yo "pensaba") La moderadora no tiene tema. Pero esta no es una moderadora cualquiera. Es una moderadora que se toma su papel en serio, por lo cual no está de muy buenas pulgas cuando el tema es, simplemente... nada.
Es la hora. Y los invitados a la tertulia son apenas una llovizna en un día donde las gotas caen de manera feroz sobre el pavimento. Hay sorpresa. La tertulia no es en el lugar acostumbrado. Hay confusión. No se ve por ningún lado a los moderadores de siempre. Hay preguntas. El té no está en el mismo sitio. Miradas dispersas. Y la moderadora observando adentro y afuera. Inhala,exhala.
Siete y media. Hora de empezar. Mismas preguntas, mismas dudas, mismas interrogantes. Todo está diferente. Y siento en el ambiente una resistencia que me mira fijamente a los ojos amenazante, desafiante.

Me rindo. Simplemente me rindo. Soy la moderadora y mi tema de hoy no sé cual es. Sólo sé que hay cambios. Que la charla no es afuera, sino adentro. Que el té está en otro lado. Que no hay treinta personas presentes, sino diez y que estoy aquí sentada frente a Ustedes quienes en este momento son mis aliados, mis terapeutas y mis cómplices sin yo haberles pedido el permiso para serlo. Gracias de antemano.
Se rompe el silencio. La moderadora pronuncia sus primeras palabras "buenas noches".

Mi nombre es Yaremi, y estoy agradecida a Dios por haberme abierto esta puerta. Después de mucho tiempo, al fin estoy haciendo lo que me gusta y lo estoy tratando de vivir a plenitud. Nací bajo un signo que supone ser perfeccionista y todo lo planifica. Por mucho tiempo me dejé cortar con esas tijeras que moldearon por años lo que se suponía que fuera mi manera de ser. Hoy me pidieron que moderara esta charla. Y aquí estoy. (Dejé mi disfraz aquí, justo al lado de mi, ¿no lo ven? -pensé- estoy aquí desnuda, frente a Ustedes y jamás me había sentido tan libre como ahora). Todos los dias cuando entro a este lugar tomo una carta de un puñado de cartas que tiene Bolívar en una cajita. Pregunto ¿qué necesito recordar? y escojo una. La leo y reflexiono sobre ella. Hoy voy a hacer lo mismo frente a Ustedes, con la diferencia de que (como son mis cómplices)van a ayudarme a barajar las cartas, cada uno de Ustedes las toma entre sus manos y las acaricia con su energía.
Así se hizo. Y como en cualquier juego de azar, pedí la ayuda de una mano inocente para seleccionar la carta de iniciación a la tertulia.
Mano inocente toma la carta no sin antes pedirle que formulara la pregunta ¿qué necesito recordar?
Tema: EL DESPERTAR
Moderadora: tertulia, lluvia y lucidez.